Desastres anunciados

Actualidad Columnista

Por Aníbal Charry González.

En un país como el nuestro, de gobernantes improvidentes, manipuladores, populistas, incompetentes y banales como Duque, que para prevenir desastres acuden a encomendarnos a íconos religiosos como la Virgen de Chiquinquirá, que por supuesto son lo mismo que nada, solo podemos tener desastres anunciados, como todos los provocados por la naturaleza a lo largo de nuestra desastrosa y sangrienta historia, que confirmó el subpresidente frente al desastre de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, destacando que una estatua de piedra de la Virgen que había quedado incólume por el paso del devastador huracán Iota, explotando la fe religiosa que saben hacer a su conveniencia nuestros gobernantes criollos, afirmó sin ruborizarse que había sido un milagro que había evitado muchos muertos, no obstante la destrucción irónica y casi total de Providencia.

Mayor liviandad manipuladora de un gobernante, imposible. Solo le faltó retar al huracán, porque gracias a la “poderosa” protección de la estatua de la Virgen de lo cual “quedó impactado” no hubo una mortandad que lamentar, y pese a la potencia del fenómeno natural de categoría 5, sin antecedentes en nuestro país, la estatua había quedado en pie, siendo lo único que quedó del desastre de Providencia, que era la que se supone tenía que proteger lo mismo que a los creyentes habitantes de la isla, que ahora seguramente estarán escépticos de esa “poderosa” protección  que dejó  impactado a Duque, que es en buena parte responsable del desastre por su improvidencia, ya que pese a estar anunciado, no quiso tomar las medidas correspondientes para mitigarlo, y por el contrario se autorizaron 3 días antes, 8 vuelos llenos de turistas a las islas.

Porque hay que decirlo, acostumbrados a actuar sobre la tragedia, que no hubo una estrategia de prevención, con planes de evacuación, refugios e infraestructura para tratar de resistir el embate del este sí poderoso anunciado  huracán, no obstante lo advertido desde el 2005 por el meteorólogo Max Henríquez sobre el desastre que se presentaría producto del cambio climático que causaría una gran desgracia, y ahora por el Centro Nacional de Huracanes de Miami, como efectivamente sucedió, a menos que estuviéramos  preparados para afrontarla con un sistema de alertas tempranas, que desde luego no se hizo.

Por eso seguiremos invictos en desastres y tragedias naturales anunciadas como ocurrió con Armero, Armenia y Tumaco para mencionar algunas, porque antes que acudir a la prevención nuestros gobernantes acuden al fetiche religioso y a la invocación de la protección  inmaterial que por supuesto nunca llega, como la estatua de la Virgen de marras que lo fue lo único que quedó en firme, y a la ‘’fe, la resiliencia y la gran capacidad que tiene Providencia para enfrentar estas circunstancias”, como lo dijo Duque, comunicativo de que el verdadero desastre que tenemos que padecer siempre, son los gobernantes improvidentes e irresponsables para afrontar los desastres anunciados, como el de las islas, acudiendo secularmente a explotar la fe  para atribuirle a íconos religiosos, lo que tendrían que hacer para prevenirlos o mitigarlos. Y sobre su anunciada reconstrucción en 100 días, ya veremos.

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