CORRUPTOS Y TEMERARIOS

Actualidad Columnista

Por Aníbal Charry González.

Esta pandemia nos ha confirmado que la vitanda clase política que nos gobierna continuó en sus sinuosas andadas de corrupción y temeridad como si nada pasara, y no pocos gobernadores y alcaldes no entraron en cuarentena como todos los colombianos en esta materia, incurriendo en actos de corrupción en la contratación pública aprovechando la emergencia económica, y  con impudicia procedieron a pagar favores electorales y de financiación de campañas, como consecuencia de un sistema político electoral pervertido que los obliga a cumplir como sea con los  compromisos adquiridos, tal como se acostumbra en los torcidos procedimientos de la mafia, que es lo que se practica realmente en lo que tenemos como actividad política; además de comportamientos irresponsables y temerarios y de mal ejemplo a la ciudadanía para tratar de controlar la peste que nos agobia.

Es así como el procurador  Fernando Carrillo, refiriéndose a la suspensión de un gobernador y varios alcaldes por corrupción, indignado por la actitud mafiosa, porque así hay que llamarla sin elipsis, de estos mal llamados servidores públicos que no los detiene ninguna tragedia para seguir robando, afirmaba que además de adelantar investigaciones disciplinarias, venía trabajando de manera preventiva junto con la Fiscalía y la Contraloría, en cinco tipologías de lo que no deben hacer gobernadores y alcaldes: “saldar deudas de campaña, pagar favores políticos, sobrecostos, entregar la contratación a empresas no idóneas y no hacer públicos los contratos”, que son en suma lo que hacen exactamente la mayoría de gobernantes para corromper la contratación para pagar financiaciones de campaña, y por supuesto enriquecerse ilícitamente.

Por eso, resulta todo un canto a la bandera hablar de prevención para que estos mafiosos gobernantes no cumplan con lo que les corresponde  para pagar favores electorales, porque saben que en esta mafia  deben cumplir como sea y en los tiempos que sean, con los sucios compromisos adquiridos como garantía de vigencia y éxito político, y por supuesto por temor a que se los cobren al estilo mafioso, por lo que, mientras no se cambie ese podrido sistema político electoral, estamos condenados a que estos bandidos por elección popular nos sigan robando con cargo al  presupuesto público, de la mano de una justicia tarda y cómplice que después de 15 años de investigación penal profiere cuestionables medidas de aseguramiento, como ha ocurrido con el actual gobernador de Antioquia.

Y de adehala como lo he dicho, tras de mafiosos y corruptos, temerarios e irresponsables, como también no pocos gobernantes en estos tiempos de pandemia, que actuando como reyezuelos han violado la cuarentena y el aislamiento como aquí en el Huila lo hizo el inefable alcalde de Guadalupe, que en forma temeraria, cuando debía dar buen ejemplo de autoridad  a sus gobernados para promover medidas  de protección y  distanciamiento social, no tuvo empacho en liderar una francachela con consumo de licor con los mismos funcionarios de su irresponsable administración, poniendo en grave riesgo la salud pública, por lo cual debe recibir las sanciones disciplinarias y penales que correspondan. Lo dicho, gobernantes corruptos y temerarios.

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