CONTORSIONISTAS JURÍDICOS

Actualidad Columnista

Por: Aníbal Charry González

Son los abogados que como teóricos del derecho sostienen una cosa, y cuando reciben una cuota de poder de acuerdo a su brújula de intereses relacionados con el desempeño del cargo para el cual fueron elegidos, sostienen otra. De esos veleidosos juristas cargados de galones académicos en el exterior donde se doctoran estudiando derecho ajeno sí que estamos plagados, y para muestra el  recientemente elegido magistrado de la Corte Constitucional Carlos Bernal Pulido, doblemente doctor de universidades de España y los Estados Unidos, que cuando ejercía como profesor y conferencista de derecho constitucional había sostenido reiteradamente que la teoría de la sustitución de la Constitución no era apropiada para evaluar la constitucionalidad de los mecanismos de justicia transicional, y cuando entró a ejercer su encopetado cargo dio un enorme volantín para sostener todo lo contrario, poniendo en jaque el proceso más importante de los últimos tiempos como es el proceso de paz con las Farc.

Esa contorsión jurídica que sin duda le debe haber afectado la espalda al doctor Bernal Pulido, tiene conmocionado con razón al mundo jurídico, que no entiende cómo es que un jurista de estos quilates adopta semejante postura en contravía de su otrora sostenida visión jurídica, solo atribuible a un acto de soberbia que como dijera el  prócer argentino José de San Martín, es una discapacidad que afecta a los que reciben un pedazo de poder que utilizan para pagar favores de su designación, como tienen acostumbrado a este descaecido país el enjambre de altos funcionarios públicos -caso del inefable inquisidor Ordóñez-, que no solo traficó con su cargo con ese despreciable propósito, sino que trató de imponer su fanático credo religioso por encima de los intereses de la sociedad que se supone debía representar.

Y es que no otra explicación se puede colegir frente a la contorsión jurídica, cuando el doctor Bernal Pulido llegó a la Corte de la mano como su jefe de debate en el Senado de la fanática cristiana Vivian Morales, promotora del retardatario referendo -en buena hora abortado por la Cámara de Representantes-, quien fue la primera en enterarse de que su protegido había votado en forma contraria a como pensaba jurídicamente para ponerle un torpedo al proceso de paz so capa de una supuesta sustitución de la Constitución, -por supuesto inexistente como con lucidez jurídica lo explicara Humberto de la Calle por ser la votación en bloque en el Congreso y el consentimiento del Ejecutivo para hacer modificaciones procedimientos autorizados por la misma Constitución-,  y de esta manera congraciarse con su mentora derrotada en su fanática empresa de aplastar los derechos de las minorías, y con el expresidente Uribe y el Centro Democrático que votaron unánimemente su elección, empeñados en volver trizas los Acuerdos de Paz.

Lo que no se explica es como el presidente Santos terna para la Corte a candidatos que tenían que declararse impedidos  -como Cristina Pardo- y a Bernal Pulido protegido de la fanática senadora y elegido por el CD, solo comprensible en su falta de olfato político que hizo posible semejante ejercicio de contorsionismo jurídico.

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