CANNABIS VETERINARIO, UNA PERSPECTIVA PROMETEDORA PARA LA SALUD ANIMAL

Actualidad Ambiente y Agricultura

Poco a poco, en medio de las incertidumbres jurídicas y los tabúes, se abre paso el uso del cannabis en los consultorios veterinarios, casi siempre de la mano de varias terapias alternativas. El ascenso de esta tendencia, ya es un movimiento con expresiones tanto nacionales como internacionales. Amazoniaonline presenta aquí un panorama del mundo del cannabis medicinal veterinario.

Por César Useche (consulta de fuentes, transcripción y redacción) (Tomado de Amazonie online)

Duncan, Fibi, Ciborg y Max son cuatro caninos que llegaron un día a consulta veterinaria desahuciados por varios veterinarios y con recomendación de eutanasia. Duncan presentaba osteomielitis (espondilodiscitis), una enfermedad bacteriana que afecta la médula ósea y la corteza cerebral.

En Fibi, todos sus síntomas y signos indicaban un dolor fortísimo y no podía caminar. Ciborg llegó diagnosticado con distemper, enfermedad bacterial producida por garrapatas. No caminaba, temblaba, no comía, no abría la boca y sangraba por esta. Max, además de distemper, padecía erliquia (enfermedad causada por la bacteria Ehrlichia canis transmitida también por garrapatas), es decir, un cuadro clínico fatal.

Las cuatro mascotas se recuperaron o aliviaron notablemente su sufrimiento tras ser tratados con terapias integrativas que incluyeron derivados del cannabis.

Los casos clínicos de estas cuatro mascotas los atendió hace poco Carlos Andrés Cifuentes, médico veterinario especializado en neurología, y los expuso durante una conferencia dirigida a estudiantes de medicina veterinaria y zootecnia en la Universidad del Tolima en Ibagué, a finales de 2019.

El uso del cannabis en veterinaria ha empezado a ser visibilizado con más frecuencia desde la expedición en Colombia de la Ley 1787 de 2016, además de dos decretos y algunas resoluciones que reglamentaron el uso de los derivados de esta planta milenaria con fines medicinales y científicos. No obstante, son muchos los interrogantes aun no resueltos en el ámbito jurídico, pero también en el médico y veterinario.

USO MÉDICO ANTIQUÍSIMO

Como medicina, antiguos códices chinos indican que el cannabis habría sido usado desde los años 2700 a. c., según investigadores del Centro Anáhuac de Investigación en Psicología de la Facultad de Psicología de la Universidad Anáhuac en México. Así lo consignan en la Revista de Neurología los doctores Perla Leal-Galicia, Diana Betancourt, Alejandro González-González, Héctor Romo-Parra en su ‘Breve historia sobre la marihuana en Occidente’. En Arabia, el médico Avicena (980-1037) mencionó el cannabis en su compendio ‘El canon de la medicina’.

En las culturas india, persa, romana, entre otras, también se usó el cannabis para aliviar la gota, el reumatismo, el síndrome premenstrual, el dolor y la malaria.

Afirman estos investigadores mexicanos que “los sacerdotes jesuitas fueron responsables de difundir el uso medicinal del cáñamo en el noroeste de México; por ejemplo, Juan de Esteyneffer (1712), en su tratado ‘Florilegio medicinal de todas las enfermedades’, afirmaba que las semillas de cáñamo se usaban en horchata contra la gonorrea’. En ‘Memoria sobre el uso que hacen los indios de los pipiltzintzintli’ (1772), José Antonio Alzate describió que esta planta producía un efecto tranquilizador y podía usarse contra el dolor muscular y de muelas. Pipiltzintzintli, es uno de los nombres indígenas que recibió la marihuana en América.

William Brooke O’Shaughnessy (1809-1889, un famoso medico irlandés, fabricó soluciones y píldoras de cannabis con las que experimentó en animales y trató el cólera, las convulsiones infantiles e incluso el tétanos en pacientes humanos.

También está documentando que los esclavos africanos durante el siglo XIX en México, enseñaron a los nativos el uso de la planta, que terminó incorporada a los rituales de los chamanes y de las curanderas, quienes también recibían el apelativo de Marías o Juanas, de donde se cree surgió la palabra marijuana.

Ya para principios del siglo XX en Estados Unidos y México, el cannabis era ampliamente usado para las dolencias como las migrañas y las úlceras. Pero con su popularización, vinieron también las campañas de desprestigio: El gobierno estadounidense, inició una campaña que se conoció como ‘reefer madness’ (locura por el porro) para desacreditar su consumo. Y “así se originó la prohibición y con ella el mercado negro y, en conjunto, la corrupción”.

UNA ALTERNATIVA EN SALUD ANIMAL

¿Qué alcance tienen los fines medicinales y científicos, y en particular, su uso veterinario?

Aquí hay un gran espacio para la interpretación, porque la Ley 1787 de 2016 es precisa y reiterativa cuando establece que su objeto, en el fin de esa norma es en general, “el uso médico y científico del cannabis y sus derivados en el territorio nacional colombiano” (Art. 1), lo medicinal entendido como aquello que representa bienestar en la salud humana y científico entendido como la investigación sobre usos y beneficios de la planta. En toda la norma, no hay una referencia literal al uso animal. De ahí que este se infiere por lógica, dado que la medicina veterinaria y la zootecnia hacen parte del acervo de las ciencias.

Por ejemplo, el ejercicio profesional y económico en el campo de las ciencias veterinarias, la medicina por antonomasia, está dentro las competencias reguladoras del ICA en Colombia. Hasta ahora, esta entidad gubernamental solo ha expido normas sobre semillas sin referencias literales al uso animal no humano. Esto se refleja, por ejemplo, en el hecho de consultar el listado de medicamentos aprobados por esta entidad administrativa del Estado. De un total de 10 mil 326 productos registrados, según su portal web, ninguno tiene como componente activo alguna de las principales moléculas del cannabis.

No obstante, el doctor Betancourt aclara que el único producto con registro legal que se consigue hoy en el mercado nacional, es el Savitex, un compuesto de THC y CDB sintéticos autorizado como de uso médico humano, pero que por su alto costo no se aplica en veterinaria. La dosis mensual para un paciente puede estar entre el millón y medio, y dos millones de pesos.

Y agrega a este respecto este médico veterinario, que los demás son productos que se venden muchas veces en la calle, como ciertas pomadas, extractos, cosméticos, que son productos que no cuentan con el respaldo de estudios de cromatografía que garanticen la cantidad exacta y la calidad de la pureza.

Para el doctor Betancourt, hay lentitud e incertidumbre, en medio de lo cual hay un número de empresas que se encuentra tramitando permisos de nacionalización para el caso de las importaciones, pero también de legalización de productos nacionales. “En el ICA no hay claridad al respecto” y existe entre los emprendedores la duda de si el actual gobierno tiene la voluntad política para continuar en una línea de apertura.

Y también preocupación, porque se sabe que existe la intención de exigir investigaciones de línea oral como requisito de legalización, pero esas investigaciones tardan años.

Se sabe que la planta alberga más de 483 compuestos químicos diferentes siendo el compuesto tetrahidrocannabinol, conocido por las siglas THC, el principal. Entre ellos, 66 cannabinoides distintos del THC. Y de este último grupo, los de mayor interés y uso son:

  • Cannabidiol o CBD, por su efecto ansiolítico (tranquilizante) y relajante, es el responsable de las sensaciones y conductas de la relajación y pereza, cuando pasa la fase de subida del THC.
  • Cannabinol o CBN, suele implicar reducción del ritmo cardíaco y algunos efectos anticonvulsivos. No tiene apenas acción psicoactiva.
  • Cannabigerol o CBG, que no tiene propiedades psicoactivas de ningún tipo, pero si posee importantes propiedades antibióticas. Además, sirve para reducir la presión intraocular.
  • Cannabicromeno o CBC, porque posee efectos antiinflamatorios y sedantes.
  • Tetrahidrocannabivarina THCV, es uno de los menos conocidos, pero se conoce que reduce algunos de los efectos secundarios relacionados con la ansiedad.

Esta corta lista es a primera vista de amplio espectro para el uso médico. Un hecho importante a tener en cuenta, es la gran cantidad de características genéticas compartidas por todo el grupo genealógico de los cordados, los vertebrados, cuya columna vertebral contiene la médula ósea, uno de los sustratos del sistema nervioso. Precisamente la estructura donde se experimentan los más visibles efectos, también útiles, del cannabis. Pero también en el cerebro, el sistema inmunológico, y órganos como el corazón, los pulmones y la piel.

Los conocidos efectos de estos componentes químicos del cannabis, de ser capaces de aumentar la relajación corporal, altera los sentidos visuales y auditivos, el efecto analgésico leve o moderado y la estimulación del apetito, ofrecen una aplicación médica alternativa evidente.

El fundamento general de las características medicinales radica en el hecho de que existe un sistema químico cannabinoide que comparten los cordados porque el organismo los produce de manera natural. Está probado por la ciencia que todos los animales vertebrados –mamíferos, aves, anfibios, peces y reptiles– tienen un sistema endocannabinoide que trabaja para promover la homeostasis y el equilibrio, es decir, la autorregulación de un organismo, como lo explicó en entrevista el doctor John Betancourt, de la Red de Cannabis Medicinal Veterinario, con 10 años de experiencia en el tema.

De hecho, el primer receptor cannabinoide fue descubierto en el cerebro de una rata en 1988 por los investigadores estadounidenses Allyn Howlett y William Devane.

Así, considerando estos potenciales, el campo de aplicación, interés científico, industrial, comercial, incluso esotérico, es enorme. Tanto que, pese a las restricciones legales, los mitos y la satanización, los usos comprobados de efecto sanativo, de control y regulación se abren camino, y llegan a constituir una corriente o movimiento dentro de los profesionales de la medicina veterinaria, y en general de las tendencias sociales animalistas.

Cientos de especímenes, la mayoría de ellas mascotas humanas o especies básicas en la alimentación de millones de personas, o fuente de muchos materiales y sustancias de utilidad industrial y medicinal, se verían beneficiados cuando se atienda su salud en los centros clínicos veterinarios en ciudades, zoológicos y hasta parques naturales en todo el mundo, lo que abre de paso, un enorme mercado.

EL MOVIMIENTO CANNÁBICO VETERINARIO

Pero como la historia lo demuestra, las ciencias no se detienen. Y las investigaciones sobre la marihuana y sus aplicaciones en la medicina tanto humana, como animal, y también industrial, datan de hace más de 4 mil 700 años, transcendiendo hasta nuestros días todas las regulaciones humanas.

El espacio virtual y las herramientas que proporcionan hoy por hoy las tecnologías de la información, todo un ámbito científico en sí mismo, hacen posible enterarse de un diverso y plural número de experiencias específicamente veterinarias en el mundo del cannabis, en muchos aspectos de la mano de causas alternativas, como la conservación de la ecología y el medioambiente. Una clara conciencia de que al fin y al cabo los humanos somos animales (primates hominoideos) indisolublemente ligados a la biología de La Tierra.

Existen expresiones de esta corriente en muchos países. Por ejemplo, en Colombia, Conciencia Verde, una corporación de investigación y desarrollo agroecológico. Uno de sus líderes es Jhon J. Betancourt Rendón, médico veterinario zootecnista, con experiencia en la investigación veterinaria y en aplicación terapéutica de fitocannabinoides, cultivados, tratados y procesados con esta específica finalidad médica, en muchas ocasiones como parte de un tratamiento más integrativo.

El servicio veterinario que ofrece esta organización incluye un amplio espectro de problemas de salud animal. En palabras del doctor Betancourt Rendón, “existen tres ramas: enfermedades neurodegenerativas, enfermedades autoinmunes y la otra, el dolor en sí. En las enfermedades neurodegenerativas trabajan muy bien el THC.”

En este caso, afirma el facultativo, “durante muchos años han afirmado que el THC no es un componente medicinal, pero es un mito. El THC también es medicinal para ciertas enfermedades.”

Y complementa: “En enfermedades autoinmunes, generalmente se trabaja el CBD o Cannabidiol, que tiene la función de regular el sistema inmune. Después el tratamiento para el dolor, que puede estar relacionado o no con las enfermedades neurodegenerativas. Es el tipo más complejo porque un animal no te puede decir en qué grado de dolor se encuentra, sin embargo, a un humano le preguntas del 1 al 10, ¿cuánto dolor tienes?, y la misma persona es capaz de responder. El dolor está muy infravalorado, a veces como consecuencia lleva a otras enfermedades. Es complicado llegar al grado de dolor de un animal para poder aplicarle la medicina”.

Otra iniciativa en el mundo de la medicina cannábica veterinaria es Project CBD, una organización sin fines de lucro con sede en California que se dedica a promover y publicitar la investigación acerca de los usos medicinales de componentes de la planta de cannabis. Curiosamente, los líderes de esta experiencia son dos periodistas que en 2010 cubrían la historia de la marihuana medicinal en las páginas de O’Shaughnessy’s, una revista especializada en el tema del cannabis en la práctica clínica. Se trata de Martin A. Lee y Fred Gardner.

Para ellos la situación es práctica. “Muchas personas tratan a sus amadas mascotas como miembros de la familia. Cuando un perro o un gato se enferman y las opciones convencionales no funcionan, la gente busca alternativas. En el reino de la sanación natural, el cannabis para animales parece ser un camino botánico lógico para explorar”, afirmó el médico veterinario Gary Richter, en una entrevista de Project CDB.

Al preguntársele sobre qué tipo de condiciones en mascotas pueden ser aliviadas con cannabis, Richter, destacó una perspectiva integral en la atención animal. “En mi práctica uso enfoques occidentales, complementarios y alternativos. Eso puede incluir acupuntura, quiropráctica, hierbas chinas y occidentales, suplementación nutricional y más. Los animales se pueden beneficiar del cannabis medicinal por muchas de las razones por las cuales ayuda también a la gente –para el dolor, control de convulsiones, desórdenes gastrointestinales, ansiedad. También hemos visto resultados positivos con cáncer”, afirma.

No obstante, este promotor reconoce que desde luego hace falta más investigación, pero a renglón seguido estima que tanto las evidencias profesionales como los casos anecdóticos que se conocen son “abrumadores” y se lamenta de lo que para él es un “absurdo”: que muchos veterinarios que hacen uso frecuente de medicamentos que no gozan de explícita aprobación, expresen cierta resistencia, aduciendo la falta de investigación en mascotas como los perros, por ejemplo.

También llama la atención en sentido crítico sobre el nivel de conocimientos de los veterinarios acerca de terapéutica con cannabis. “Ese es un gran problema, la falta de educación. La Comisión de Medicina Veterinaria de California está muy en contra de usar cannabis medicinal en mascotas. No quieren a los veterinarios hablando de cannabis con los dueños de las mascotas, salvo para decirles que es malo y que no lo usen.” Pero, recuerda que es una posición contraevidente.

Para el doctor Richter el acceso a los productos es, otro aspecto crítico, en el contexto de California. “En la mayoría de los casos, no conocemos la fuente del CBD de esos productos. Yo le recomiendo a la gente que haga la diligencia como si estuviera comprando cualquier vitamina o suplemento. Que llame a la compañía y pregunte de dónde obtienen el producto y cómo lo producen. No hay una vigilancia gubernamental para asegurarse de que estas compañías están vendiendo productos auténticos y seguros. La otra opción del propietario es tener un carné e ir a un dispensario de marihuana si quiere algo que sea más efectivo que el CBD derivado de cáñamo. Idealmente, debes buscar un producto que sea orgánico y producido localmente. Quieres saber cómo se extrae el CBD y el espectro completo de cannabinoides que están presentes.”

En todo caso, en Colombia, los médicos humanos y veterinarios si están autorizados para prescribir cannabis medicinal. Se requiere cumplir tres requisitos, explica el médico veterinario Betancourt: uno, la historia clínica del paciente; dos, un consentimiento informado escrito, y tres, la prescripción del colegio médico veterinario, que en este caso es Comvezcol.

EL TABÚ, EL PRINCIPAL OBSTÁCULO

Pese a todas los vacíos o restricciones legales, en opinión de varios profesionales del ramo veterinario, el mayor obstáculo para la apertura y el desarrollo de la investigación, la industria y el comercio del cannabis medicinal, sigue siendo el tabú social. Pero como afirma el doctor Betancourt, al final se impondrá ‘la necesidad de salud de los pacientes que son los que están de por medio’.

Complementariamente, para el doctor Richter, otro obstáculo importante es “la falta de investigación orientada a la terapéutica”, en parte “porque el Cannabis es ilegal federalmente y no hay financiación” en el caso de California. “En general, son las compañías farmacéuticas las que ponen la mayor parte del dinero en la investigación médica. Cuando haya un camino legal y se pueda hacer dinero con productos veterinarios, esa investigación ocurrirá. Quisiera ver más investigación general en el uso del Cannabis en animales, enfocándose en algunas de las dolencias para las que parece ser más efectivo –especialmente asuntos gastrointestinales, dolor e inflamación. Muchos pacientes veterinarios ven efectos dramáticos con Cannabis para estas dolencias. Los estudios de cáncer serán un camino mucho más largo y más desafiante.”

También, dado que el tabú viene acompañado de la falta de conocimiento e información, el doctor Betancourt, es claro en definir algunos riesgos actuales respecto del acceso y el uso de productos a base de derivados del cannabis. Uno de ellos, es la presencia de metales pesados, pesticidas procedentes del entorno de cultivo de la planta.

La no existencia de una trazabilidad del producto, lleva a situaciones negativas, como es el caso de productos que afirman tener cannabis, pero que, al ser sometidos al cromatógrafo, se comprueba que no. Esto “hace quedar mal a la ciencia y a la medicina” en el imaginario de la gente. De la mano con lo anterior, está el hecho que, al no conocerse el grado de concentración del componente activo, bien sea THC o CBD u otro, se corre el riesgo de intoxicación. El sistema endocannabinoide es singular en cada especie. Por fortuna, los casos letales son casi inexistentes.

La perspectiva para el mundo del cannabis medicinal es prometedora y desafiante. En la opinión de los expertos, el bloqueo existente es más “político, no jurídico”, y “no debería haber, en nuestra opinión, ni obstáculos para canalizar recursos, ni problemas para la administración de los bienes de las sociedades licenciatarias de cannabis”, como los afirma el doctor Richter.

En los últimos años ha habido un gran número de encuentros, conferencias, seminarios, paneles y congresos que buscan visibilizar el tema, vencer los tabús, educar, informar y llamar la atención de los autoridades gubernamentales y científicas.

En mayo y noviembre de 2019, se realizaron el ExpocannaBiz Business Conference en Cartagena, y el Congreso Internacional de Cannabis Medicinal Veterinaria, Vetcann Colombia 2019 en Pereira.

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