ASESINOS DE HONRAS

Actualidad Columnista

Por Aníbal Charry González

El artículo 21 de la Constitución que garantiza el derecho a la honra como derecho fundamental de aplicación inmediata en este país de asesinos de todo pelaje, es un canto a la bandera porque cualquiera puede acudir a destruir la de otro sin que nada le pase, salvo ser obligado a retractarse de su crimen so pena de ser condenado cuando el daño irreparable está hecho, y por eso pululan los asesinos de honras que con su lengua bífida incitadora de la violencia, ejercen impunemente su letal y despreciable oficio. Eso lo tiene claro Álvaro Uribe Vélez que ha adoptado la calumnia para asesinar honras como estrategia política -porque no se puede llamar este crimen de otra manera-, acabando de incendiar este infierno de la criminalidad que tenemos por patria, que es lo que ha ocurrido con Daniel Samper Ospina al sindicarlo de manera infame como “violador de niños”.

Eso lo sabe plenamente Uribe, que consciente de la impunidad para esta clase de crímenes y de cualquier otro que cometa un presidente, agravado en este caso por las ascendencia que tiene sobre millones de seguidores, que yo diría más bien cómplices de sus andanzas  como gobernante, viene fungiendo como el Laureano Gómez de 1940, que a base de calumnias prometía hacer invivible la República acudiendo hasta el atentado personal para tratar de mantener un régimen cavernario, confesional y represivo, incendiándonos con amenazas y calumnias  que nos llevaron a la más cruda Violencia, y que generaron  como respuesta  a la ignominia de Gómez,   que Alberto Lleras Camargo le enrostrara que una república se hace invivible cuando los extorsionadores de la política se convierten en amos como lo hace sistemáticamente Uribe, al que le cabe claro, la misma réplica ahora.

Y es que la trayectoria como calumniador  de Uribe es bien prolífica como dilecto alumno del “basilisco” Gómez, sabedor de que da réditos políticos para afianzarse en el poder aupando la violencia en nuestro medio siniestro donde ejercer la sátira política como lo hace Samper Ospina llevó a que asesinaran a Jaime Garzón a quien sindicaron de tener nexos con la subversión, que demuestra la magnitud de la infamia cometida por Uribe contra el  escritor satírico de Semana, que ya recibió la amenaza y el apelativo de criminal por parte de un protocriminal con aspiraciones políticas como Popeye en solidaridad con el encopetado calumniador –demostrativo del pantano moral en que nos encontramos-, que no ha recibido el más mínimo repudio de sus  esbirros del CD que han salido a justificar el crimen de su amo afirmando que lo sacaron de contexto cuando su miserable intención  fue la de sindicar de un crimen atroz por venganza,  al reputado columnista.

Instaurada la denuncia  por el crimen, le tocará a la Corte Suprema revisar si es suficiente la retractación que tendrá que hacer Uribe para evitar la condena como ya lo ha tenido que hacer, para que haya una sanción condigna a quien tiene semejante poder y no se siga asesinando impunemente la honra de las personas como se ha hecho con Daniel Samper Ospina.

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2 thoughts on “ASESINOS DE HONRAS

  1. CUANDO URIBE DICE ALGO, NO ES QUE ESO ES LO QUE QUERIA DECIR PORQUE SI DICE LO QUE QUERIA DECIR DESPUES NO PUEDE DECIR QUE ESO NO ERA LO QUE QUERIA DECIR. Se necesitan cuatro idiotas de los lambe---- para "traducir" que no era "eso" lo que quería decir pero que sí lo dijo sin querer decir lo que no quería decir. CONCLUSIÓN: Cuando Uribe hable no se le puede creer porque no es eso lo que quería decir y no se sabe que era lo que quería decir hasta que los cuatro idiotas que le lemben hagan la traducción oficial.

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