AL BORDE DEL ABISMO

Actualidad Columnista

Por Eduardo Gutiérrez Arias.

Los 161 crímenes de lesa humanidad, cometidos especialmente contra jóvenes de origen humilde en 41 masacres durante el presente año, sumado a los desastrosos efectos de la pandemia del coronavirus que ya dejan 562.128 contagiados y  17.889 fallecidos, ubicándonos en el deshonroso puesto de los 10 países más afectados, más los peligrosos esfuerzos desestabilizadores de la extrema derecha y su partido Centro Democrático con apoyo del presidente Duque, planteando una nueva Constitución Política, desprestigiando la Corte Suprema de Justicia a la que llaman “mafiosa”, saboteando con maniobras la extradición del paramilitar Mancuso hacia Colombia, para impedir su comparecencia ante la JEP y evitar la verdad sobre los verdaderos auspiciadores del paramilitarismo logrando la impunidad de miles de crímenes, propiciando la concentración cada vez mayor del poder en manos del presidente (Procuraduría, Defensoría del Pueblo, Fiscalía), y finalmente colaborando activamente con las estratagemas desesperadas de Donald Trump para derrocar a Nicolás Maduro de la presidencia en }Venezuela, así sea al costo de la más terrible guerra regional, todo esto coloca al país al borde del abismo y el principal responsable es el presidente Duque y su equipo de colaboradores.

El confinamiento para detener la propagación del Covid 19 debía estar acompañado de medidas que no se aplicaron como una renta básica (un salario mínimo legal) para nueve millones de pobres desempleados, evitando que ellos se vieran forzados a lanzarse al rebusque en las calles, una reforma a la ley 100/93 para que la plata no se quede en las EPS privadas y llegue a las IPS públicas fortaleciéndolas con recursos tecnológicos y humanos, la masificación de las pruebas (hoy sólo se toman 30.000, cuando deberían ser 10 veces más por día) que permitiera un tratamiento zonificado para la contención del virus. El Gobierno uribista en su intento por volver trizas los Acuerdos de Paz de La Habana, paralizó su cumplimiento y propició el regreso de las masacres y crímenes por todo tipo de agentes armados en las zonas más militarizadas del país. Sin reforma agraria, sin planes adecuados de erradicación manual y voluntaria de cultivos ilícitos, sin planes estratégicos para dotar de crédito, asistencia técnica, mercado y apoyo organizacional a los productores, ellos han quedado en manos de las mafias. También se les privó de las 16 circunscripciones especiales de paz para tener representantes con voz y voto en el Congreso de la República. A esta juventud sin futuro sólo le ha quedado la opción de venderse al mejor postor y allí su destino más seguro es la muerte. Este también puede ser el destino de toda la Nación si no detenemos esta carrera desbocada hacia el abismo.

Likes(0)Dislikes(0)

Comments

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *