ADMINISTRAR LA MUERTE EN TIEMPOS DE COVID-19

Actualidad Política

Por Gina Camacho.

EL COLAPSO DE LOS SERVICIOS FUNERARIOS

El aumento acelerado de los contagios y el de personas fallecidas a causa de la Covid-19 alerta sobre la situación de los cementerios y demás servicios funerarios en Colombia.

Un estudio del Equipo Colombiano Interdisciplinario de Trabajo Forense y Asistencia Psicosocial -EQUITAS- muestra que, si no se mantienen las medidas de aislamiento social y siguen aumentando las muertes por COVID-19, esos servicios no estarán en capacidad de responder a la situación.

Para Bogotá, el Instituto Nacional de Salud Pública(INSP) proyecta entre 10.475 y 15.110 muertes por esta causa a final de 2020, mientras que la Alcaldía Mayor (AMB) supera entre 15 y 20 veces esa cifra (más de 230.000 casos). A pesar de la notable diferencia en las proyecciones, ambos escenarios coinciden en mostrar un crecimiento rápido y alarmante de las curvas.

Los cementerios, morgues y hornos de cremación podrían verse desbordados -al mismo tiempo que estarían en riesgo los cuerpos de algunas víctimas de desaparición forzada-.

Los datos del INSP y de la AMB muestran que los servicios funerarios podrían colapsar por un déficit en su capacidad diaria de prestar servicios de cremación y refrigeración de cadáveres, que actualmente es de 172 y 300 diarios, respectivamente. Según los modelos del INS, la fecha crítica llegaría a mediados de junio, con poco más de 250 servicios de cremación requeridos por día y -según los modelos de crecimiento continuo de la AMB-, para el 15 de julio se podrían requerir más de 1.500 servicios diarios de cremación.

El aumento acelerado de las muertes también provocaría un colapso en los cementerios, por la reducida disponibilidad de lugares de inhumación. Esta situación será aún más crítica en las zonas rurales y en municipios distintos de las capitales.

El colapso ya se ha presentado en otros países, como Italia, España, Estados Unidos o Ecuador, e inclusive en algunos lugares de Colombia, como Norte de Santander, Tumaco y Leticia, donde los familiares no conocen el paradero de sus seres queridos fallecidos por COVID-19, lo cual es de por si una crisis humanitaria y psicosocial que se suma al dolor de la pérdida.

Foto: Alcaldía de Cali. La mejor manera de evitar las muertes desbordadas, es con el cumplimiento de las medidas de prevención.

UN RIESGO PARA LOS CUERPOS DE PERSONAS DESAPARECIDAS

Además de los impactos psicosociales entre los familiares de los fallecidos, la crisis podría afectar a los de las víctimas del conflicto armado y pondría en riesgo el respeto por la dignidad humana, la verdad y la memoria de las personas fallecidas en general.

La situación de los cementerios del país ya es crítica, principalmente la de los públicos y mixtos. En su mayoría no cuentan con infraestructura adecuada, presentan hacinamiento y tienen sistema deficientes o inexistentes de información y registro de los cuerpos que ingresan y de su ubicación dentro del cementerio. Un gran número de ellos registran en sus predios la inhumación de personas no identificadas (PNI) e identificadas sin reclamar (PINR), que podrían corresponder a los cuerpos de víctimas de desaparición.

La Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD), así como otras organizaciones de víctimas y familiares han solicitado aclarar una comunicación de la Procuraduría General en la que pide a mandatarios verificar la presencia de cuerpos no identificados y no reclamados en las morgues locales para proceder a su inhumación. Hay un riesgo de que, en medio de ese proceso, los cuerpos no sean manejados adecuadamente, se pierda su registro o se mezclen con los que lleguen como consecuencia de la pandemia.

Según las cifras analizadas por el informe de EQUITAS, los departamentos con el mayor número de muertes confirmadas por el virus, reportadas por el INSP con corte a 30 de abril, son Cundinamarca (incluyendo Bogotá), Valle del Cauca, Bolívar, Magdalena y Atlántico. Departamentos éstos que coinciden con el mayor número de PNI y PINR presentes en los cementerios locales.

A medida que se conozca más información asociada con el virus -así como sobre sus implicaciones en los distintos sectores- se podrán realizar otros análisis y mejorar los modelos, para estimar las muertes esperadas en el marco de la emergencia, según los escenarios de cuarentena y las medidas de distanciamiento que se mantengan en los distintos municipios del país.

Mapa 1. Comparativo de personas reportadas con contagio moderado, grave y fallecidas por Covid-19, PNI y PINR inhumadas en cementerios. Fuente: INS y Ministerio del Interior. – Elaboración EQUITAS

Puede leer: COVID-19 en perspectiva: análisis de las cifras de mortalidad

¿CÓMO ENFRENTAR LA SITUACIÓN?

Para limitar los efectos negativos de la pandemia en el manejo de cadáveres, EQUITAS hizo algunas recomendaciones técnicas a entidades del Estado y el gobierno:

La situación de los cementerios del país ya es crítica, principalmente la de los públicos y mixtos
  • Hacer un censo de los cementerios de municipios, corregimientos, zonas rurales, territorios indígenas y fronterizos del país, para conocer las condiciones de inhumación, capacidad y niveles de ocupación de los camposantos.
  • Preparar los cementerios municipales, sobre todo los que ya reportan un número elevado de fallecimientos por COVID-19, no cuentan con un número preciso y suficiente de espacios disponibles, y no disponen de hornos crematorios para atender la demanda.
  • Preparar directrices detalladas sobre la inhumación de cadáveres por COVID-19 en cementerios que ya han copado su capacidad, lo que pone en riesgo los cuerpos de personas identificadas y no identificadas inhumadas previamente, y puede llevar a mezclar y extraviar cuerpos en una posible situación de caos hospitalario o funerario.
  • Habilitar un portal web con información en tiempo real para que los familiares de las víctimas por Covid-19 puedan consultar en dónde fueron enterrados sus seres queridos.
Foto: TVPerú. ¿Cuáles son los los muertos por coronavirus?

En materia económica y social, es fundamental que el Gobierno inyecte recursos para atender las necesidades de los más vulnerables, de los territorios étnicos, pueblos indígenas y Rom que ya están sufriendo los efectos de la pandemia. Así mismo, que brinden auxilios económicos a las familias que no cuentan con recursos para asumir los gastos funerarios y la inhumación de sus seres queridos en condiciones de dignidad.

También es importante que los gobiernos municipales adopten medidas de sensibilización y capacitación con el personal funerario, administradores y sepultureros de los cementerios, con el fin de proteger y preservar los lugares de inhumación de PNI y PINR, para que no sean exhumadas, reubicadas o trasladadas durante el periodo de emergencia sanitaria, en el afán por abrir espacios de inhumación para los cuerpos remitidos con diagnóstico de COVID-19 o sospechosos.

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GINA CAMACHO – Licenciada en Biología, especialista en Investigación Criminal, especialista en Antropología Forense y magíster en Bioética, coordinadora de Asesoría Técnico-Científica del Equipo Colombiano Interdisciplinario de Trabajo Forense y Asistencia Psicosocial -EQUITAS-.

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