A DEFENDER LA UNIVERSIDAD PÚBLICA

A DEFENDER LA UNIVERSIDAD PÚBLICA-www.tvnoticias.com.co

Por: Carlos Tobar

Hoy (miércoles 10 de octubre) los estudiantes, profesores, trabajadores, egresados y, en general la inmensa mayoría de la intelectualidad colombiana salimos a defender el DERECHO a la educación pública, una conquista popular de la república desde sus inicios.

Recordemos que uno de los legados del general Francisco de Paula Santander, fue la creación y puesta en marcha de las instituciones educativas del orden nacional como forma de garantizar la educación pública gratuita de la naciente sociedad colombiana.

Durante todo el siglo XIX y la mayor parte del siglo XX, no solo se preservó ese derecho, sino que se amplió a la educación superior cuando, sobre todo, se creó la Universidad Nacional, la más importante institución de ese nivel en el país. Luego, las regiones en una batalla de gran constancia y sentido de pertenencia, lograron expandir la educación superior a través de sedes de la Universidad Nacional, así como, el establecimiento de universidades regionales de la importancia de las del Valle, Antioquia, Atlántico, Santander, Tolima…, y, en el Huila la Universidad Surcolombiana. El sistema universitario público es parte inherente a la institucionalidad de la nación colombiana. No solo significa la democratización de la educación, dándoles la oportunidad de formarse en los más altos niveles educativos a personas de todas las clases sociales, especialmente, los más pobres, sino que el conocimiento impartido en todos los campos, técnicas y profesiones liberales, incorporaron la ciencia al desarrollo económico, social, cultural y ambiental del país.

El sistema público convivió con la iniciativa privada, esta como propuesta de sectores independientes que, desde distintas ópticas, han contribuido a la construcción de la nación colombiana. Una mezcla válida desde la concepción democrática del libre pensamiento, como un principio fundamental del desarrollo del conocimiento, sin perder de vista el principio básico de garantizar la educación pública para las mayorías sociales.

Todo fue, relativamente aceptable, hasta que producto de la aplicación fundamentalista de la doctrina neoliberal, mediante la ley 30 de 1992 las élites gobernantes se propusieron marchitar el sistema nacional de educación superior. Calificándola como un servicio público que no un derecho ciudadano, empezaron un proceso de privatización de la educación superior que, a lo largo de 26 años, ha ido agotando, casi hasta la inanición a todos los centros de educación superior del país. La estrategia ha sido perversa, cada vez, exigir más: más cobertura, más carreras de pregrado, más especializaciones, maestrías, doctorados, más investigación, con los mismos recursos históricos que no crecen ni siquiera con la inflación, cuando no, como en los últimos tiempos, han cambiado de destinación los recursos que por ley están asignados a las universidades: el caso del demagógico programa santista “ser pilo paga” o las trasferencias al ICETEX para los créditos leoninos que tienen en bancarrota a millares de beneficiarios y sus familias.

La movilización de hoy (miércoles 10 de octubre) que convoca a todo el sector educativo y a la sociedad colombiana, es un compromiso de honor por la defensa de los más caros valores nacionales. ¡Nadie puede faltar!

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